Y aquí me encuentro yo, escribiendo la primera de las que se podría llamar "me-da-flojera-subir-algo-para-compartir-pero-quiero-escribir-algo-para-el-blog" entrada, y pues se me ocurre comentar acerca de este tema nostálgico para muchos.
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| Maria (Umineko NNKN) viendo una serie muy particular |
En los tiempos que me criaba, nada más encender el televisor significaba el máximo entretenimiento que podía hacer (sobre todo en días lluviosos, que es lo que sobra en mi país a mitad del año). Aún no conocía (ni he experimentado mucho, la verdad) la gran diversidad de la programación por cable, así que debía conformarme con la televisión nacional. Aún recuerdo esos grandes (aunque entonces aburridos) capítulos de series como McGiver, La Casa de la Pradera, Los Magníficos y varias series que se transmitían mezcladas con los dibujos animados, a determinadas horas del día. (¡Bien!, me fui por las ramas ¬¬).
Entre estos programas, por razón "natural", tenía la inclinación por ver las animaciones, aunque fuese para pasar unas cuantas horas hasta que tuviera que ir a la escuela el siguiente día; eso era todo, un pasatiempo con series que realmente no te dejaban mucho, principalmente por dos razones:
- Eran los clásicos shows donde el "bien" termina
masacrando ganando al "mal".
- La trama era demasiado elaborada como para poder enterderla si empezabas la serie a la mitad, y la terminabas viendo por razones estéticas.
Pero por alguna razón, existían ciertas series que llamaban mucho más la atención que las demás, particularmente cuando anunciaron (con cierta algarabía) que Sailor Moon y Samurai Warriors se agregarían al horario semanal, no toda la semana como las demás series, sino que de día por medio, intercambiándose a la misma hora (demasiado especifico), me llamo poderosamente la atención, para luego de varios años llegar a pensar que esa acción fue clave para sembrar la semilla de uno de los gustos más importantes que tengo en la actualidad.
Una vez vistas ambas series, ya me había dado cuenta de varios "cliché" muy usados en los anime, además de varias situaciones que hacían actuar a los personajes de una forma original, fuera del típico estereotipo perfeccionista de los protagonistas (como el del que mágicamente lo puede resolver todo, se le ocurre todo, prácticamente un dios), quebrando también la tradición de que el "malo" siempre tiene que serlo y siempre lo ha sido sin que expliquen una razón contundente (lo sé, los tiempos han cambiado bastante desde entonces, pero esos eran los estereotipos más comunes).
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| Maria presenciando un "cliché" |
Probablemente, los [muy pacientes] que lean esto tendrán su propia experiencia del momento en que identificaron ese contraste de estilos y trama entre los dibujos animados americanos y los japoneses, ya sea que una persona (primo, amigo, el de la tienda de películas) te presentó una serie Evangelion para que la vieras en tu nueva computadora Pentium MMX, o por iniciativa propia te hayas encontrado con que existe cierto grupo social que tiene cierta afición a los dibujos animados japoneses y quisiste ver por qué tanto alboroto por los "dibujitos chinos"; sea como fuere, cada quién tendrá su razón para mantener esta afición, y creo que es importante recordar las razones iniciales de ello para clarificar esa razón y maximizar el goce al ver un capítulo de tu serie favorita. Además, es una lección que te puede dar la vida en cualquier momento: la razón del porqué haces las cosas siempre tiene un origen, una acción concreta, la cual pudo ser insignificante o innecesaria, pero pasó; puede ser sólo un dato curioso para lo que haces, pero es lo que te provocó que lo estés haciendo.